UN DISCO SOBRE CRECER
Si el debut de Dënvernecesitara un tagline de presentación, perfectamente podrían usar el de Juno,la película: “Totoral (08), un disco sobre crecer. Y todos los sobresaltos que hay en el camino”.
Milton Mahan (22) y Mariana Montenegro (20), la dupla sanfelipeña tras Dënver,recuerda en más de algo a la pareja protagonista de esa película. Ambos son de una ciudad pequeña, donde la visita de King Africa a la disco local es un recuerdo generacional. Un lugar donde el aire aún es limpio y se puede retozar a la orilla de un río sin estar invadiendo propiedad privada.
La escena final la mostraría a ella con un acordeón sobre los hombros y a él con una guitarra en las manos, componiendo alguna pequeña melodía pop. De canciones así, con nombres como “Los últimos veranos” o “Paraíso de menta” está repleto su debut. En sus letras aparecen amores perdidos, chorros de nostalgia, referencias literarias, esquemas juveniles y síndrome de Peter Pan de mala gana.

Las canciones electropop a primerísima oída recuerda a Javiera Mena,porque parten de los mismos referentes. Casiotone, guitarra acústica, bases electrónicas simples, un acordeón. Dos voces dulces jugando entre sí, tarareando "para-pa-pa" a lo pop indie español. Así suena Dënver.Banda sonora perfecta para caminar por un atardecer otoñal.
Para finalizar el paralelo, están los nombres. Dënvercomo la suma de Mariana, la niña segura que no quiere crecer, y Milton como el chico tímido que mira hacia atrás. Una pareja de ex pololos que aunque nunca tuvieron hijos, suponemos se verían muy bien hablando a través de un teléfono con forma de hamburguesa.

Quizás por eso, con ellos pasa algo parecido a lo que sucedió con Juno. Cuando abrieron para el concierto de José Gonzálezen enero de este año lo hicieron ante una audiencia que reaccionó dividida. Estaban los que engancharon con el dúo y los que los calificaron de “mamones”, como se pudo leer en los comentarios de S45.
Todo porque a ese show Mariana subió con una idea en la cabeza: que no se notara que tenía vergüenza en el escenario. Milton estaba quieto con la guitarra cantando suave. Entonces ella bailó como una adolescente frente al espejo de la pieza, sacó a relucir unas alas amarillas gigantes e incluso presentó a su nuevo acordeón. Pero Mariana era de las que bailaba mal en su colegio. "¿Y por qué ahora no? ¿Por qué iba a cambiar?", pregunta cándida.
Una postura que define a Totoral (08), el debut nacional más promisorio en lo que va del año, junto al de Cómo Asesinar a Felipes.
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